viernes, 14 de marzo de 2008

COMO HACER ,........NOTAS DE PIE DE PAGINA Y REFERENCIAS









CITAS- NOTAS A PIE DE PÁGINAREFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


Las notas a pie de página Del libro "Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura." Umberto EcoPARA QUÉ SIRVEN LAS NOTASExiste la opinión bastante extendida de que no sólo las tesis sino también los libros con muchas notas son un ejemplo de esnobismo erudito y además un intento de echar una cortina de humo a los ojos del lector. Ciertamente, no hay que descartar que muchos autores utilicen abundantes notas para conferir un tono importante a su elaboración personal, ni que muchos otros amontonen notas de información no esenciales, a veces saqueadas a mansalva de entre la literatura crítica examinada. Pero esto no quita para que las notas, cuando son utilizadas en su justa medida, sean necesarias. Cuál es su justa medida no se puede decir, porque depende del tipo de tesis. Pero intentaremos ilustrar los casos en que las notas son necesarias y cómo se ponen.
Las notas sirven para indicar el origen de las citas. Si las fuentes fueran indicadas en el texto, la lectura de la página sería dificultosa. Naturalmente hay varios modos de anotar las referencias esenciales disminuyendo el número de notas (ver el sistema autor-fecha). Pero por lo general la nota sirve magníficamente para este fin. Cuando se trata de una nota de referencia bibliográfica está bien ponerla al pie de la página o al final del libro o del capítulo, pues así se puede verificar rápidamente de un vistazo aquello de que se habla.
Las notas sirven para añadir a un tema discutido en el texto otras indicaciones bibliográficas de refuerzo: "sobre este tema ver también el libro tal". Aunque en este caso resultan más cómodas a pie de página.
Las notas sirven para referencias externas e internas. Tratado un tema, se puede poner en nota un "cfr." (que quiere decir "confróntese" y remite a otro libro o a otro capítulo o párrafo de nuestro propio tratado). Las referencias internas se pueden también poner en el texto si son esenciales; sirva de ejemplo el libro que estáis leyendo, donde de vez en cuando aparece una referencia a otro parágrafo.
Las notas sirven para introducir una cita de refuerzo que en el texto estorbaría. Es decir que vosotros hacéis una afirmación en el texto y después, para no perder el hilo, pasáis a la siguiente afirmación, pero detrás de la primera remitís a la nota en que mostráis cómo una conocida autoridad confirma vuestra afirmación.[1]
Las notas sirven para ampliar las aseveraciones que habéis hecho en el texto[2]: en este sentido son útiles porque os permiten no apelmazar el texto con observaciones que, por importantes que sean, son periféricas con respecto a vuestro argumento o no hacen más que repetir un punto de vista diferente de lo que ya habéis dicho de un modo esencial.
Las notas sirven para corregir las afirmaciones del texto. Podéis estar seguros de cuanto afirmáis pero ser también conscientes de que alguien puede no estar de acuerdo, o tenéis en cuenta que, desde otro punto de vista, se podría interponer una objeción a vuestra afirmación. Constituiría una prueba no sólo de lealtad científica sino también de espíritu crítico insertar una nota parcialmente reductora[3].
Las notas pueden servir para ofrecer la traducción de una cita que era esencial dar en lengua extranjera o la versión original de control de una cita que por exigencias de fluidez del razonamiento resultaba más cómodo dar en traducción.
Las notas sirven para pagar las deudas. Citar un libro del que se ha extraído una frase es pagar una deuda. Citar un autor de quien se ha empleado una idea o una información es pagar una deuda. No obstante, a veces hay que pagar también deudas menos documentables y suele ser norma de corrección científica advertir, por ejemplo en una nota, de que una serie de ideas originales que estamos exponiendo no habrían surgido sin el estímulo recibido por la lectura de tal obra o por las conversaciones privadas con tal estudioso. Mientras que las notas 1, 2 y 3 son más útiles a pie de página, las notas del tipo 4, 8 pueden ir también al final del capítulo o al final de la tesis, especialmente si son muy largas. Con todo, diremos que una nota nunca tiene que ser demasiado larga; de lo contrario no se trata de una nota sino de un apéndice, y como tal se incluye y enumera al final del trabajo.
Y recordad una vez más que si estáis examinando una fuente homogénea, la obra de un solo autor, las páginas de un diario, una colección de manuscritos, cartas o documentos, etc., podéis evitar las notas simplemente poniendo al principio del trabajo abreviaturas correspondientes a vuestras fuentes e incluyendo entre paréntesis en el texto una sigla con el número de página o documento por cada cita o referencia. Mirad el parágrafo III.2.3 sobre las citas de los clásicos y ateneos a estos usos. En una tesis sobre los autores medievales publicados en la patrología latina de Migne evitaréis cientos de notas poniendo en el texto paréntesis de este tipo (PL, 30, 231). Actuaréis del mismo modo para remitir a los cuadros, las tablas y las figuras del texto o del apéndice.
SISTEMA CITA-NOTAAhora consideraremos el uso de las notas como instrumento de referencia bibliográfica: si en el texto se habla de algún autor o se cita alguno de sus pasajes, la nota correspondiente proporciona la referencia bibliográfica adecuada. Este sistema es muy cómodo porque, si la nota va a pie de página, el lector sabe rápidamente a qué obra nos referimos.
Sin embargo, el procedimiento impone una duplicación: porque las mismas obras citadas en nota tendrán que aparecer también en la bibliografía final (salvo en los raros casos en que la nota cita a un autor que no tiene nada que ver con la bibliografía específica de la tesis, como si en una tesis de astronomía se me ocurriera citar "el Amor que mueve el sol y las demás estrellas"[4]; con la nota bastaría).
En realidad, no vale decir que las obras citadas ya aparecen en nota y que no es necesaria una bibliografía final; de hecho, la bibliografía final sirve para tener a mano el material consultado y para extraer informaciones globales de la bibliografía sobre el tema y sería descortés hacia el lector obligarle a buscar los textos en las notas, página por página.
Además la bibliografía final procura, frente a la nota, informaciones más completas. Por ejemplo, al citar a un autor extranjero, se puede dar en nota el título en el idioma original mientras que en la bibliografía se cita también la existencia de una traducción. Es más, en la nota se acostumbra a citar al autor por nombre y apellido, mientras que en la bibliografía se encontrará en orden alfabético por el apellido y el nombre. Además, si de un artículo existe una primera edición en una revista y luego una reedición, mucho mejor localizable, en un volumen colectivo, la nota citará únicamente la segunda edición, con la página del volumen colectivo, mientras que en la bibliografía se registrará ante todo la primera edición. Una nota puede abreviar ciertos datos, eliminar el subtítulo, no decir el número de páginas del volumen, mientras que la bibliografía tiene que aportar todas estas informaciones.
En el cuadro 16 ponemos el ejemplo de una página de tesis con varias notas a pie de página, y en el cuadro 17 podría asumir formas variables: los autores podrían ir en mayúsculas, los libros firmados como AAVV podrían aparecer bajo el nombre del encargado de la edición, etc.
Veremos que las notas son menos estrictas que la bibliografía, no se ocupan de individualizar el texto de que se habla, reservando a la bibliografía las informaciones completas; dan las páginas sólo en casos indispensables, no dicen de cuántas páginas está compuesto el volumen del que hablan ni si está traducido. Todo esto está en la bibliografía final.
¿Cuáles son los defectos de este sistema? Veamos el caso de la nota 5. Se dice en ella que el artículo de Lakoff está en el volumen de AAVV, Semantics, cit. ¿Dónde ha sido citado? En la nota 4, por suerte. ¿Y si hubiera sido citado diez páginas antes? ¿Se repite, por comodidad, la cita? ¿Se deja que el lector lo averigüe en la bibliografía? En todo caso, es mucho más cómodo el sistema autor-fecha de que hablaremos seguidamente.
EL SISTEMA AUTOR-FECHAEn muchas disciplinas (y cada vez más, en los últimos tiempos) se usa un sistema que permite la supresión de todas las notas de referencia bibliográfica conservando sólo las de discusión y las de envío.
Este sistema presupone que la bibliografía final sea construida poniendo en evidencia el apellido del autor y la fecha de publicación de la primera edición del libro o artículo. La bibliografía toma por tanto una de las formas siguientes, a escoger:
Corigliano, Giorgio1969 Marketing-Strategie e tecniche, Milán, Etas Kompas S.p.A. (2. ed., 1973, Etas Kompas Libri), pp. 304.
CORIGLIANO, Giorgio1969 Marketing-Strategie e tecniche, Milán, Etas Kompas S.p.A. (2. ed., 1973, Etas Kompas Libri), pp. 304.
Corigliano, Giorgio, 1969, Marketing-Strategie e tecniche, Milán, Etas Kompas S.p.A. (2. ed., 1973, Etas Kompas Libri), pp. 304.
¿Cuáles son las ventajas de esta bibliografía? Os permite, cuando tenéis que hablar de este libro en el texto, actuar evitando llamada, nota y citas al pie.
En las investigaciones acerca de los productos existentes "las dimensiones de la muestra han de ir en función de las exigencias específicas de la prueba" (Corigliano, 1969:73). Pero el mismo Corigliano había advertido que la definición del área constituye una definición comodín (1969:71).
¿Qué hace el lector? Consulta la bibliografía final y comprende que la indicación : "(Corigliano, 1969:73)" significa "página 73 del libro Marketing, etc., etc."
Este sistema permite aclarar enormemente el texto y eliminar un ochenta por ciento de las notas. Además, en el momento de la redacción final os obliga a copiar los datos de un libro (o de muchos libros, cuando la bibliografía es muy amplia) una sola vez.
Por eso es un sistema particularmente recomendable cuando hay que citar muchos libros una y otra vez, y muy a menudo los mismos libros, evitando así pequeñas notas fastidiosísimas a base de ibidem, de op. cit., y así sucesivamente. Desde luego, es un sistema indispensable cuando se hace una reseña concisa de la bibliografía sobre el tema. En efecto, hay frases como ésta:
el problema ha sido ampliamente tratado por Stumpf (1945: 88-100), Ribague (1956), Azzimonti (1957), Forlimpopoli (1967), Colacicchi (1968), Poggibonsi (1972) y Gzbiniewsky (1975); en cambio, es totalmente ignorado por Barbapedana (1975), Fugazza (1967) e Ingrassia (1970).
Si para cada una de estas citas hubierais tenido que poner una nota con las indicaciones de la obra, habríais atiborrado la página de una manera inverosímil y además el lector perdería de vista la secuencia temporal y el interés por el problema en cuestión.
Pero este sistema sólo funciona bajo ciertas condiciones:
que se trate de una bibliografía muy homogénea y especializada, de la cual estén ya al corriente los probables lectores de vuestro trabajo. Si la reseña que acabamos de mencionar se refiere, pongamos por ejemplo, al comportamiento sexual de los batracios (tema más que especializado), se supone que el lector sabe al primer vistazo que "Ingrassia 1970" corresponde al volumen El control de natalidad de los batracios (o al menos intuye que se trata de uno de los estudios de Ingrassia del último período y, por lo tanto, diferente de los ya conocidos estudios de Ingrassia de los años cincuenta). Si, en cambio, hacéis una tesis, pongamos por caso, sobre la cultura italiana de la primera mitad del siglo, en la cual citáis novelistas, poetas, filósofos y economistas, el sistema ya no funciona porque no hay nadie que esté acostumbrado a reconocer un libro por la fecha, y si lo sabe hacer en un campo específico, no lo sabe hacer en todos;
que se trate de una bibliografía moderna, o al menos de los últimos dos siglos. En un estudio de filosofía griega no se acostumbra a citar un libro de Aristóteles según el año de publicación (por razones bastante comprensibles);
que se trate de una bibliografía científico-erudita: no se acostumbra a decir "Moravia, 1929" para indicar Los indiferentes. Si vuestro trabajo satisface todas estas condiciones y responde a estos límites, entonces el sistema autor-fecha es aconsejable. En el cuadro 18 encontraréis la misma página del cuadro 16 reformulada según el nuevo sistema: y veréis, como primera constatación, que ésta resulta más corta, con una sola nota en lugar de seis. La bibliografía correspondiente (cuadro 19) es un poco más larga, pero también más clara. La sucesión de las obras de un mismo autor salta a la vista (habréis notado que cuando dos obras del mismo autor aparecen en el mismo año se acostumbra a especificar la fecha añadiendo letras), los envíos internos a la misma bibliografía son más rápidos.
Notaréis que en esta bibliografía han sido abolidos los AAVV y los libros colectivos aparecen bajo el nombre del encargado de la edición (en efecto, "AAVV, 1971" no significaría nada puesto que se puede referir a demasiados libros).
Advertiréis también que, además de registrar los artículos que aparecen en un volumen colectivo, a veces se ha puesto también en la bibliografía -bajo el nombre del responsable de la edición- el volumen colectivo de que han sido extraídos; otras veces, en cambio, el volumen colectivo se cita únicamente en el lugar correspondiente al artículo. La razón es simple. Un volumen colectivo como el de Steinberg & Jakobovits, 1971, se cita separadamente porque contiene muchos artículos (Chomsky, 1971; Lakoff, 1971; McCawley, 1971) que hacen referencia al tema. Un volumen como The structure of language preparado por Katz y Fodor se cita, al contrario, en el espacio reservado al artículo "The structure of a Semantic Theory" de los mismos autores, porque no hay otros textos en la bibliografía que hagan referencia a este tema.
Notaréis, por último, que este sistema permite ver rápidamente cuándo ha sido publicado un texto por primera vez, aunque estemos acostumbrados a conocerlo a través de sucesivas reediciones. Por eso el sistema autor-fecha es útil en los tratados homogéneos sobre una disciplina específica, dado que en estas materias a menudo es importante saber quién ha propuesto por primera vez una teoría determinada o ha realizado por vez primera una investigación empírica dada.
Existe una última razón por la que, cuando se puede, es aconsejable el sistema autor-fecha. Suponed que habéis acabado y mecanografiado una tesis con muchísimas notas a pie de página de modo que, aun numerándolas por capítulos, llegáis a la nota 125. De improviso os acordáis de que se os ha olvidado citar a un autor importante que no podéis ignorar; y tendríais que citarlo precisamente al comienzo de un capítulo. Habría que insertar una nueva nota y cambiar todos los números hasta el 125.
Con el sistema autor-fecha no tendréis este problema: insertad en el texto un puro y simple paréntesis con nombre y fecha, y luego añadís la referencia a la bibliografía general (como mucho, rehaciendo una sola página).
Pero no es necesario llegar a la tesis ya mecanografiada: también durante la puesta a punto supone un enojoso problema de re-numeración tener que añadir notas, mientras que con el sistema autor-fecha no tenéis esos fastidios.
Si todo esto se destina a tesis bibliográficamente muy homogéneas, la bibliografía final puede valerse también de múltiples abreviaturas en lo que concierne a revistas, manuales, actas. He aquí dos ejemplos de dos bibliografías, una de ciencias naturales y otra de medicina:
Mesnil, F. 1896. Etudes de morphologie externe chez les Annélides.Bull. Sci. France Belg. 29: 110-287.
Adler, P. 1958. Studies on the Eruption of the Permanent Teeth.Acta Genet. Et Statist. Med., 8: 78: 94.
No me preguntéis qué quiere decir. Se parte del principio de que quien lee este tipo de publicaciones ya lo sabe.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Campbell, W. G. y Ballou, S. V. (1974). Form and Style. ( Boston, Houghton Mifflin.)
Campagnoli, R. y Borsari, A. V. (1971). Guida alla tesi di laurea in lingua e letteratura francese. (Bolonia, Patron.)
Perrin, P. G. (1959). An Index to English. (4. ed., Chicago, Scott, Foresman and Co.) ANEXOS

CUADRO 16
EJEMPLO DE UNA PÁGINA CON ELSISTEMA CITA-NOTA
Chomsky1, admitiendo el principio de la semántica interpretativa de Katz y Fodor2, en virtud del cual el significado del enunciado es la suma de los significados de sus elementos constituyentes, no renuncia con todo a reivindicar en cualquier caso la primacía de la estructura sintáctica profunda como determinante del significado3.Naturalmente, partiendo de esta primera posición Chomsky ha llegado a una posición más articulada, por otra parte ya preanunciada en sus primeras obras, por medio de discusiones de que da cuenta en el ensayo "Deep Structure, Surface Structure and Semantic Interpretation"4, situando la interpretación semántica a mitad de camino entre estructura profunda y estructura superficial. Otros autores, por ejemplo Lakoff5, intentan construir una semántica generativa en que la forma lógico-semántica genera la misma estructura sintáctica6.
________________
1. Para una panorámica satisfactoria de esta tendencia, véase Nicolas Ruwet, Introductionà la grammaire générative, París, Plon, 1967.2. Jerrold J. Katz y Jerry A. Fodor, "The Structure of a Semantic Theory", Language 39, 1963.3. Noam Chomsky, Aspects of a Theory of Syntax, Cambridge, M.I.T., 1965, p.162.4. En el volumen Semantics, al cuidado de D. D. Steinberg y L. A. Jakobovits, Cambridge, Cambridge University Press, 1971.5. "On Generative Semantics", en AAVV, Semantics, cit.6. En la misma línea, véase: James McCawley, "Where do noun phrases come from?", en AAVV, Semantics, cit.


CUADRO 17
EJEMPLO DE BIBLIOGRAFÍASTANDARD CORRESPONDIENTEAAVV, Semantics: An Interdisciplinary Reader in Philosophy, Linguistics and Psychology, al cuidado de Steinberg, D.D. y Jakovits, L.A., Cambridge, Cambridge University Press, 1971, pp. X-604.
Chomsky, Noam, Aspects of a Theory of Syntax, Cambridge, M.I.T. Press, 1965, pp. XX-252 (tr. italiana en Saggi linguistici 2, Turín, Boringhieri, 1970).
-" en la de De 1968).
- "Deep Structure, Surface Structure and Semantic Interpretation", en AAVV, Studies in Oriental and General Linguistics, al cuidado de Jakobson, Roman, Tokio, TEC Corporation for Language and Educational Research, 1970, pp. 52-91; ahora en AAVV, Semantics (v.), pp. 183-216.
Katz Jerrold J. y Fodor Jerry A., "The Structure of a Semantic Theory", Language 39, 1963 (ahora en AAVV, The Structure of Language, al cuidado de Katz, J.J. y Fodor, J.A., Englewood Cliffs, Prentice Hall, 1964, pp. 479-518.
Lakoff, George, "On Generative Semantics", en AAVV, Semantics (v.), pp. 232-296.
McCawley, James, "Where do noun phrases come from?", en AAVV, Semantics (v.), pp. 217-231.
Ruwet, Nicolas, Introduction à la grammaire générative, París, Plon, 1967, pp. 452.


CUADRO 18
LA MISMA PAGINA DEL CUADRO 16REFORMULADA SEGUN EL SISTEMA AUTOR-FECHA
Chomsky (1965a: 162), admitiendo el principio de la semántica interpretativa de Katz y Fodor (Katz & Fodor, 1963), en virtud del cual el significado del enunciado es la suma de los significados de sus elementos constituyentes, no renuncia con todo a reivindicar en cualquier caso la primacía de la estructura sintáctica profunda como determinante del significado.1
Naturalmente, partiendo de esta primera posición Chomsky ha llegado a una posición más articulada, por otra parte ya preanunciada en sus primeras obras (Chomsky, 1965a: 163), por medio de discusiones de que da cuenta en Chomsky, 1970, situando la interpretación semántica a mitad de camino entre estructura profunda y estructura superficial. Otros autores (por ejemplo Lakoff, 1971) intentan construir una semántica generativa en que la forma lógico-semántica genera la misma estructura sintáctica (cfr. también McCawley, 1971).
1. Para una panorámica satisfactoria de esta tendencia, véase Ruwet, 1967.
CUADRO 19
EJEMPLO DE BIBLIOGRAFIA CORRESPONDIENTE CON EL SISTEMA AUTOR-FECHA
Chomsky, Noam1965a Aspect of a Theory of Syntax, Cambridge, M.I.T. Press, pp. XX-252 (tr. al italiano en Chomsky, N., Saggi Linguistici 2, Turín, Boringhieri, 1970).
1965b "De quelques constantes de la théorie linguistique", Diogène 51 (tr. al italiano en AAVV, I problemi attuali della linguistica, Milán, Bompiani, 1968).
1970 "Deep Structure, Surface Structure and Semantic Interpretation", en Jakobson, Roman, ed., Studies in Oriental and General Linguistics, Tokio, TEC Corporation for Language and Educational Research, pp. 52-91; ahora en Steinberg & Jakobovits, 1971, pp. 183-216.
Katz Jerrold J. & Fodor, Jerry A.1963 "The Structure of a Semantic Theory", Language 39 (ahora en Katz, J.J. & Fodor, J.A. The Structure of Language, Englewood Cliffs, Prentice Hall, 1964, pp. 479-518).
Lakoff, George1971 "On Generative Semantics", en Steinberg & Jakobovits, 1971, pp. 232-296.
McCawley, James1971 "Where do noun phrases come from?", en Steinberg & Jakobovits, 1971, pp. 217-231.
Ruwet, Nicolas1967 Introduction à la grammaire générative, París, Plon, pp. 452.
Steinberg, D.D. & Jakobovits, L.A., eds.1971 Semantics: An Interdisciplinary Reader in Philosophy, Linguistics and Psychology, Cambridge, Cambridge University Press, pp. XX-604.
1: "Todas las afirmaciones importantes de hechos que no son materia de común conocimiento... deben basarse en una evidencia de su validez. Esto puede hacerse en el texto, en la nota a pie de página o en ambos sitios" [Campbell, W. G. y Ballou, S. V. , 1974, pág. 50].
2: Las notas de contenido pueden usarse para discutir o ampliar puntos del texto. Por ejemplo, Campbell y Ballou recuerdan que es útil trasladar a nota discusiones técnicas, comentarios incidentales, corolarios e informaciones añadidas [Campbell, W. G. y Ballou, S. V. , 1974, pág. 50]
3: Tras explicar la utilidad de las notas, precisemos que, como recuerdan Campbell y Ballou, "el uso de las notas con fines de elaboración requiere cierta discreción. Hay que tener cuidado de no pasar en las notas informaciones importantes y significativas: las ideas directamente relevantes y las informaciones esenciales deben aparecer en el texto". Por otra parte, "toda nota a pie de página debe justificar prácticamente su existencia"[Campbell, W. G. y Ballou, S. V. , 1974, pág.50]. Nada hay más irritante que esas notas que aparecen encajadas solamente para figurar y que no dicen nada importante con vistas al discurso.4: Dante Par. XXXIII, (145) . actualizado el 10.05.05

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